El gran sesgo desequilibrante de nuestra época es empujarnos a usar las alas sin desarrollar y madurar nuestras raíces. El resultado es que fácilmente nos dejamos llevar por la tentación de alimentarnos de «esperanzas» dulces pero frágiles que, aunque sí satisfacen, en realidad NO sacian, sumergiéndonos en la resaca de reiniciar la búsqueda de un nuevo pozo en un día cercano. > "Mujer, de cierto, de cierto te digo: si supieras quién te pide de beber, tú me pedirías a mí, yo te daría agua viva y no volverías a tener sed." > > — Paráfrasis de Juan 4:10, 13-14 *(Es decir: yo te daría una esperanza viva que te evitaría las penurias de regresar a buscar una y otra vez).* La pregunta más importante para el ser humano es: ¿Cuál es la calidad de la esperanza de la que nos intentamos alimentar? 💧💧💧