2019.MERIDA En el software y en la vida usamos la palabra "provisional" como justificación del diseño pobre. La bella palabra "provisionalidad" se usa como un eufemismo que utilizamos para justificar la elección de una alternativa cómoda pero mediocre (fertilidad comprometida). ¿Qué aspectos de mi producto, empresa, pareja, amigos, trabajo, palabra, acción, día, años, (lo que quieras), solo los tolero si los disfrazo de provisionalidad, si los disfrazo de "por mientras"? ¿Qué aspectos de mí mismo sólo los soporto si los envuelvo en provisionalidad? Usamos la etiqueta Provisional para justificar la experiencia pobre, para esconder la experiencia vacía. El por mientras ocupa el lugar donde va el "por siempre", sustrayendo el espacio que necesitamos para hacer de nuestra vida una colección de *por siempres*. ¿A quién le gustaría ser el novio/novia por mientras de alguien más? Los por mientras nos usan para practicar lo que NO queremos ser/hacer, si realmente quisiéramos algo (sustituye algo por el sustantivo que quieras), no tendríamos que ponerle la palabra provisional para justificarlo. Lo *provisional* nos empobrece por que desperdicia recursos valiosos (piensa en el dinero, tiempo, atención, disponibilidad) o a veces por recursos irreemplazables (piensa en la virginidad, o los cimientos de un edificio) que pueden aprovecharse mejor con opciones que, al menos, tengan potencial de convertirse en por siempre. Al por mientras le gusta mentir, como un tobogán que se disfraza de escalera: una vez que diste el primer paso es muy difícil parar (control de dosis), y es muy difícil regresar por donde viniste. Pocos se fuman su primer cigarro pensando que ,probablemente, les ocasionará enfisema pulmonar. Por sobre todo, los por mientras son peligrosos porque nos entrenan: hacer algo una vez es también votar por que se repita. A la física y a la biología (movimiento y dopamina) les importa poco si nuestro cerebro consciente etiqueta algo como provisional o como permanente. La naturaleza de la energía es desplazarse por el medio de menor resistencia, cada repetición (provisional o no) le quita resistencia a ese medio, convirtiéndolo en camino, luego en carretera. Como las aguas dibujan el contorno y la profundidad de los ríos, nuestras acciones dan forma y grosor a los ramales de nuestras conexiones neuronales. ¿Donde está el caudaloso río que escarbó el Gran Cañón? Nosotros también estamos hechos de energía, que le gusta moverse por los mismos cauces que ya conoce, así que lo que practiques, aunque lo consideres provisional, ya se está programando como hábito, de forma inconsciente. El resultado es innecesariamente trágico: demasiados vivimos con el potencial desperdiciándose por la alcantarilla de un macro hábito: el hábito de lo provisional. El por mientras es una de las entradas favoritas del pecado (error desalineante infertil) a nuestras vidas porque con la añadidura de una sola palabra (o dos), minimiza y esconde un hecho escalofriante: la consecuencia final (costo total) que pagamos por elegir mal la primera vez, tiende a lo indeterminable e incalculable. Solo por hoy, decimos, más honesto sería decir, quizá sólo por siempre. La vida provisional no es la vida de la que hablamos cuando decimos que vivimos. Acuérdate cuando has dicho: “¡Esto no es vida!”; algo dentro de ti ya lo sabe: lo provisional es un tipo de muerte. Aléjate con suavidad y firmeza de lo provisional y vivirás más.